Limpieza profunda de lavadora con productos desinfectantes antes de la primavera

Cómo limpiar la lavadora y por qué conviene hacerlo antes de la primavera

Hay un electrodoméstico que se usa varias veces por semana y que casi nadie limpia: la lavadora. La lógica parece obvia si su trabajo es lavar, debería quedar limpia sola. En la práctica ocurre lo contrario. Cada ciclo deja atrás restos de detergente, fibras de ropa, suciedad de las prendas y humedad que no alcanza a evaporarse.

El resultado aparece de a poco: ropa que sale con un olor raro, aunque el ciclo haya terminado bien, una banda oscura en la goma de la puerta, un cajón de detergente con residuo pegado. Y llega justo en el peor momento del año, porque a partir de septiembre el volumen de lavado sube: se guarda la ropa de invierno, se sacan las prendas livianas y vuelve el tendedero al patio.

Por qué se ensucia una máquina que lava

Cada lavado combina tres cosas que, juntas, generan acumulación: detergente que no se disuelve por completo, materia orgánica que sale de la ropa y agua tibia en un espacio cerrado.

El detergente en exceso es el factor más frecuente. Cuando se usa más cantidad de la necesaria, el enjuague no alcanza a eliminarlo todo y el sobrante queda adherido al tambor, al cajón y a los conductos. Ese residuo retiene humedad, y la humedad retenida en un lugar oscuro y templado es exactamente la condición que necesitan los hongos y las bacterias para instalarse.

A eso se suma que, al terminar el ciclo, la mayoría cierra la puerta de inmediato. El interior queda húmedo y sin ventilación durante horas. Ese es el origen del olor característico a encierro que después se traspasa a la ropa limpia.

Las cuatro zonas que hay que revisar

La goma de la puerta. En las lavadoras de carga frontal, el burlete acumula agua, pelusa y restos en su pliegue interior. Es la zona donde primero aparecen las manchas oscuras y el olor.

El cajón del detergente. Tiene compartimentos estrechos donde el producto se seca y forma costra. Si el detergente no fluye bien desde ahí, la dosis real que entra al lavado es menor a la esperada.

El filtro de la bomba. Suele estar en la parte baja del frente, detrás de una tapa. Retiene monedas, botones, pelusa y pelos. Un filtro saturado hace que el agua drene lento y que la ropa quede más húmeda al final del centrifugado.

El tambor. Se ve limpio, pero en las perforaciones y en la parte no visible se acumula biopelícula. Es la responsable del olor que persiste, aunque las otras zonas estén impecables.

Cómo limpiarla paso a paso

Empieza con la máquina vacía, sin ropa.

Retira el cajón del detergente por completo y déjalo en remojo en agua tibia mientras haces el resto. Frota los compartimentos con un cepillo de cerdas duras antes de volver a instalarlo.

Abre el pliegue de la goma de la puerta con la mano y pasa un paño humedecido con una solución de limpiador desinfectante por todo el contorno. Es un movimiento incómodo, pero es donde está la mayor parte del problema.

Revisa el filtro de la bomba con una fuente baja y un paño en el suelo, porque siempre sale algo de agua. Saca la pelusa acumulada, enjuaga y vuelve a cerrarlo firme.

Termina con un ciclo en vacío a la temperatura más alta que permita tu máquina, agregando un desinfectante clorado directamente en el tambor. El calor y el desinfectante actúan sobre la biopelícula que no se alcanza a mano. Un dato importante de seguridad: en ese ciclo no debe ir detergente ni ningún otro producto de limpieza junto al cloro. Los productos clorados se usan siempre solos.

Al finalizar, deja la puerta y el cajón abiertos hasta que el interior esté seco.

Cómo evitar que el olor vuelva

Deja la puerta entreabierta después de cada lavado. Es el cambio de hábito con mayor impacto y no cuesta nada.

No sobrecargues el tambor: la ropa necesita espacio para moverse y enjuagarse, y una carga apretada deja más residuo dentro de la máquina.

Ajusta la cantidad de detergente a la carga real. Más detergente no lava mejor; solo deja más residuo por eliminar.

Saca la ropa apenas termina el ciclo. Una carga que queda encerrada varias horas toma olor y lo devuelve al tambor.

Repite la limpieza profunda cada uno a dos meses, según la frecuencia de uso.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que limpiar la lavadora?
Una limpieza profunda cada uno a dos meses es suficiente en un hogar promedio. Si se lava a diario o hay ropa deportiva y de trabajo, conviene acercarse al mes.

¿Por qué la ropa sale con olor si el ciclo terminó bien?
Casi siempre es residuo acumulado en el tambor o en la goma de la puerta. La ropa queda químicamente limpia, pero toma el olor del interior de la máquina al final del ciclo.

¿Puedo usar cloro y vinagre en el mismo ciclo?
No. Nunca deben combinarse. Los productos clorados se usan solos, sin mezclar con vinagre, amoníaco ni detergentes.

¿Sirve de algo limpiarla si no huele mal?
Sí. La acumulación empieza mucho antes de que aparezca el olor, y limpiar de forma preventiva es más simple que revertir un problema instalado.

Cierre

La lavadora es el equipo que sostiene la limpieza de toda la casa, y llega al final del invierno con meses de uso intensivo encima. Dedicarle una hora ahora, antes de que suba el volumen de lavado de primavera, evita el olor en la ropa limpia y alarga la vida útil de la máquina.
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